Te perdono. Y ojalá que se disipe un día la niebla de tus venas.

Que el dolor te sea útil y la pena leve.

Que esquives un funeral temprano con la gracia de un escapista.

Que tus párpados dejen de ser el telón pesado de una función mediocre.

Que sobrevivas a las tormentas que hacen pedazos tu casa, tu pecho, y a todos los que se atrevan a entrar a ella. A dormir en el.

Es decir, que seas feliz… o algo.

Hacia el final de la noche sabrás mi nombre. Sabrás que es impronunciable y anterior al alfabeto. Sabrás más bien que es una temperatura precisa, adornando la nebulosa de tu pecho, con coronas de crisantemos y aves embriagadas de luz. Lo sabrás una vez que me haya ido, cada que cierres los ojos y pases saliva.

Si te volviera a soñar, si intuyera en el paisaje que vas a venir, si de nuevo la sorpresa trajera tu voz a llenarme los días. Si te volviera a encontrar, desearía que todo girara más lento y que no terminaran los sueños.

-Si te volviera a encontrar 🦋